A pesar de que suele ser caracterizado por la violencia, el caos, los monstruos y
muchos otros elementos, el metal es mucho más que eso. Todo esto queda
demostrado en Pájaros negros, un libro dedicado no solo a mostrar lo ordenado y el
verdadero trabajo detrás de estos míticos temas, sino también cómo este género ha
impactado a Chile desde sus orígenes.
Escrito por Patricio Jara quien, a través de otros trabajos relacionados con el metal,
se inspiró para realizar este libro en 2012, otorgándo un trabajo fuera del material
que suele estar centrado en el norte. La obra, perteneciente al género narrativo,
explica no solo las bases generales de esta forma de hacer música, sino también
cómo nace este nicho y el gran interés que va generando con el paso del tiempo,
desde los artistas, hasta su público cada vez mayor.
Es importante destacar que no se trata solo de un libro basado en la historia del
metal centrada en Chile, ni de un simple registro destinado a clasificar bandas
dedicadas a este género. Es también un punto de vista con el cual muchos
podemos estar de acuerdo, al representar lo que sentimos por el metal, como esa
dificultad de no saber explicar exactamente qué nos gusta de esta música. Además,
es fiel al mostrar la realidad que viven sus fanáticos.
El libro logra resaltar muchas de las perspectivas presentes en esta escena: desde
una persona que disfruta del metal, pasando por un editor de revistas encargadas
de hablar sobre diferentes bandas, hasta llegar a las disqueras nacionales. También
incluye declaraciones de distintas agrupaciones, destacando Nuclear, banda que
tuvo gran éxito y que cuenta con un capítulo dedicado a su travesía.
No solo hablamos de perspectivas comunes, sino también de personas involucradas
directamente en lo que se vive en los conciertos, como Rodrigo Órdenes, jefe de
seguridad que presenció algunos de los conciertos más violentos realizados en
Chile y la locura que estos pueden llegar a generar, ya sea por personas que
intentan subir al escenario o por casos más extremos, como gente que se desmaya
durante el evento.
Junto a estas miradas, también se dan a conocer otros talentos nacionales que
dieron de qué hablar en Chile, como Pentagram, NSF o Atomic Aggressor, así como
bandas pilares para dar forma al género, entre ellas Napalm Death, Anthrax y
Slayer. Esta última tiene un mayor foco debido a su vocalista, Tom Araya, quien,
además de ser chileno, logra incluso tener material rescatado de Insanity 3.
Uno de los puntos importantes es lo metalero que es Chile, ya que a lo largo del
texto no solo se destacan conciertos de grandes bandas como Sepultura, Testament
o Guns N’ Roses, sino que también hay un apartado dedicado a algunos de los
conciertos más importantes de metal en el país. En ellos, las bandas destacaron
tanto por aspectos positivos como por accidentes, junto con varios de sus éxitos y el
furor generado por el público.
Pájaros negros no solo cumple la función de exponer la pasión del metal en un lugar
particular como Chile, sino que también transmite muchas de las emociones que
genera este género: los cambios de ritmo, la agresividad de las canciones, la
velocidad que llegan a manejar muchas bandas y, además de todo esto, la
perspectiva de algunos de sus integrantes, un elemento que se ha ido perdiendo
con el paso del tiempo.
El libro se siente muy completo por los puntos de vista que ofrece dentro de los
capítulos 1 al 4. Si bien incluye la perspectiva del propio Jara y, en cierto sentido, de
Fernando Mujica como fanáticos del metal, lo único que le falta sería una mayor
mirada desde el propio público. A medida que habla de las bandas y los conciertos,
sin perder importancia en ningún momento, el texto aborda al público solo de
manera general.
Con todo el contenido que ofrece, es bueno saber que existe un volumen 2, pues
hablamos de un libro que, independientemente de si te gusta el metal o no, logra
construir un relato que cualquiera puede entender. El libro otorga referencias que
dan a relucir el talento local, aquellos ritmos pesados o una gran velocidad que, al
igual que mayoría que escucha metal, no sé explicar mi gusto por este género.


