“El salvavidas” (2011) es un documental chileno que se centra en retratar la vida cotidiana de las personas que se dedican a este trabajo. Para ello, la historia sigue al salvavidas Mauricio Rodríguez, mostrando las venturas y desventuras que vive en la playa Chépica, mientras trata de cumplir con su labor.
El largometraje está dirigido por Maite Alberdi, destacada cineasta nacional que a lo largo de su carrera se ha especializado en este género del cine documental y ha sido premiada con varios galardones como el Premio Goya a la mejor película iberoamericana por “La memoria infinita” (2023), además de importantes nominaciones a los premios Oscar tanto en 2023 por la misma cinta anteriormente mencionada como también en 2020 por “El agente topo”.
Al ser una película de no ficción, la historia se sostiene en base a presentar situaciones reales que se van dando, como discusiones entre el protagonista con gente que no sigue las reglas, las tareas que va desempeñando diariamente y, sobre todo su filosofía, la cual es que el mejor salvavidas no es el que más veces se mete al agua a sacar a alguien que se está ahogando, sino el que se preocupa por prevenir a las personas para que no se pongan en peligro, en primer lugar. Esto último es muy importante ya que se convierte en el hilo conductor del relato, ya que todas las acciones que realiza Mauricio son prevenir a los bañistas para que no se pongan en peligro.
Dicho lo anterior, el filme consigue un buen ritmo, ya que no se siente tan pesado como podría llegar a ser, considerando que dura alrededor de 1 hora con 5 minutos y se basa principalmente en exposición de cosas que van ocurriendo. A esto le ayuda en que el tiempo que se le dedica a esas cosas no es muy largo, lo cual, en este caso, agiliza el relato, a excepción de la parte final, la cual se extiende un poco más que el resto, pero en beneficio de lograr un clímax que, a mi entender, funciona bastante bien con lo que se nos venía contando.
Respecto a otros apartados, como la fotografía o el sonido, siento que la película cumple, aunque sin deslumbrar. Si me tuviera que quedar con un término, diría que es funcional. En el primer caso, los planos elegidos (en su mayoría generales, primeros planos y planos detalle) están bien y acordes al momento en el que se usan, salvo en algunos casos donde siento que se abusa mucho del plano detalle para mostrar cosas que no le suman en nada al armado del relato, como enfocar la arena sin más. Y en cuanto al sonido, en su mayoría ambiente, está bien, ya que considero que en este caso no hace mucha falta música incidental o de fondo.
En cuanto a la construcción de los personajes, creo que es un apartado donde la cinta logra destacar, puesto que, por ejemplo, consigue que el espectador se identifique con el protagonista, a pesar de no esconder o maquillar sus defectos, pero logrando dejar en claro su forma de pensar y entender su trabajo. Forma de pensar que se contrapone a Jean Pierre, otro salvavidas de la playa, quien funciona como figura antagónica, al ser alguien quien tiene un punto de vista contrario al del protagonista y ciertas actitudes que a sus ojos están mal. Sin embargo, la historia se da el tiempo de exponer, a través de una conversación que sostiene con un personaje terciario, lo que él siente, demostrando que en realidad solo es alguien que ve las cosas de manera diferente.
También hay que destacar al personaje secundario “el mini salvavidas”, un niño que pasa la mayor parte del tiempo con Mauricio y a quien le empieza a explicar las labores de un salvavidas y la importancia de su trabajo. Siento que ese niño es fundamental en la narrativa, porque funciona como un medio para que el protagonista pueda exteriorizar sus pensamientos. Por ejemplo, es a él a quien Mauricio le explica su filosofía de prevención antes que de rescate, además, al ser un niño, tiene el factor curiosidad muy presente en él, por lo que empezará a hacerle preguntas como ¿para qué sirve el silbato del salvavidas?
Dado que los personajes de este documental no son interpretados por actores, sino que son personas reales, la dirección adquiere una importancia aún mayor y afortunadamente en este caso creo que Maite Alberdi logra cumplir con creces, ya que logra transmitir a través de su obra lo que quería contar. Se nota que conocía muy bien a los “personajes” con los que estaba trabajando y, sobre todo, sentí que tiene muy buen ojo para captar las emociones, por ejemplo, el momento que más se me quedó grabado es un primer plano del rostro de Mauricio, luego del clímax de la historia en el que sin ningún gesto, incluso con gafas de sol puestas, logré sentir su pesar y frustración ante la tragedia ocurrida.
Por último, respecto de la dirección de arte, creo que está bien conseguida, la paleta de colores, por ejemplo, es cálida. Siento que la imagen tiene un cierto filtro amarillo que combina bastante bien y la ropa de los salvavidas, al ser color rojo, resalta bastante respecto al resto de elementos presentes en cámara, lo cual es importante, ya que la historia está centrada en ellos.
Para concluir, el salvavidas, es un documental que consigue lo que se propone, mostrar cómo es la vida de un salvavidas y de la playa en general, mediante un largometraje que en aspectos técnicos cumple con lo que se podría esperar en este tipo de productos y que encuentra en su guión e historia su mayor fortaleza, sumado a unos personajes muy bien construidos, que logran calar en el espectador.


