Antofagasta, el Hollywood de Sudamérica, un documental dirigido y producido por Adriana Zuanic, con el apoyo de Mario Olguín, trata sobre los inicios del cine antofagastino en los años 20’s, en cómo la ciudad durante el apogeo del cine mudo, se posiciona como uno de los grandes centros cinematográficos. Esto se desarrolló gracias a la prosperidad económica generada por el salitre, que permitió financiar aquellas producciones cinematográficas, sumado a que la ciudad obtuvo una gran fama por sus paisajes únicos y clima favorable para filmar con luz natural.
El documental se divide entre escenas del pasado que están contadas a través de viñetas, haciendo alusión al cine de esos tiempos. Además de extraer archivos de la cultura chilena de siglos pasados, también contiene narraciones de historiadores chilenos como Eliana Jara y Floreal Recabarren. Con el objetivo claro de rescatar un capítulo fundamental en la historia del cine chileno, esta obra pone en valor el legado audiovisual de Antofagasta, al evidenciar que de las nueve películas realizadas, seis tuvieron como localidad Antofagasta. Este hito refleja la relevancia de la capital regional como un polo histórico en las producciones audiovisuales y reafirma que el desarrollo cinematográfico es parte de la identidad de la Perla del Norte.
La producción cinematográfica tuvo protagonistas como Mario Ossandón, Daniel Jorquera y Mario Guzmán, quienes a través de su relato reflejaron un tema poco visto en las producciones chilenas y, sobre todo, en obras dentro la región, que usualmente retratan temáticas más sociales que excavar en el pasado artístico de la ciudad; las imágenes de archivo hacen ver lo distinta que era la cultura en esos tiempos, ya que se vivía el auge de la industria salitrera, lo que impulsaba la economía, atraía inmigrantes y favorecía un ambiente cosmopolita. La música acompaña a la perfección las escenas y las narraciones, ayudando a introducirse en una Antofagasta de antaño. La narración aporta datos más concretos y, sumado al personaje de Edmundo Fuenzalida, que cuenta al detalle las vivencias del pasado y cómo eran las cosas cuando fundó Vita Films.
Como aspectos positivos hay varias cosas que destacar: lo primero son los planos y el rescate histórico de los elementos visuales utilizados durante todo el documental, los cuales hacen disfrutar de una versión antigua de la ciudad y ver el deterioro que ha tenido a través de los años; también el valor cultural que aporta para el contexto antofagastino, ya que hoy en día se prioriza la concentración del desarrollo en la actividad minera, relegando a un segundo plano el patrimonio cultural vinculado al cine, provocando la pérdida identitaria de la ciudad. Es una reflexión a ver nuestras raíces y saber que podemos ser grandes a nivel artístico dentro del país.
Por otra parte, como aspectos negativos, tenemos que el documental en ciertas partes se vuelve un poco lento y tedioso, además de tener una extensión innecesariamente larga, debido a que, a mi parecer, en una hora se podría haber contado toda la historia sin perder la calidad. También el audio del filme en ciertas escenas no está en muy buena calidad y cuesta entender lo que dicen ciertos personajes de la obra.
A modo de conclusión, el documental cumple en la primicia de visibilizar el pasado cinematográfico del norte de nuestro país y en hacer una especie de revisionismo histórico a nivel fílmico; con los planos refuerzan la idea de una Antofagasta mucho más viva en esos tiempos y, por ciertos momentos, dando esperanza de que sí podían llegar a ser el Hollywood de Sudamérica. Si tuviera que poner una nota del 1 al 10, le pondría un sólido 7. Me parece que expresa muy bien su mensaje, pero lo que le resta puntos es el reducido público al que podría ir dirigida y la lentitud de ciertas partes que la vuelven un poco aburrida por momentos. Para finalizar, sí recomendaría este documental, sobre todo a la gente antofagastina, para que vean cómo era la ciudad en el pasado y reflexionen sobre qué podemos hacer como comunidad para tratar de que la Perla vuelva a brillar.


